La ciudad se encuentra sepultada por miles de postes y cables de corriente eléctrica (alta tensión) que pasan a escasos metros de nuestras cabezas, al igual que inmensas torres por donde transita la energía que da vida a nuestros aparatos electrodomésticos, a las máquinas instaladas en las industrias y demás enseres que nos hacen más cómoda la vida citadina, sin embargo, pocos reparan en los efectos de esas instalaciones en la salud de la población.

La electricidad genera campos eléctricos y magnéticos. Los campos eléctricos son generados por el voltaje, mientras que los magnéticos se producen por la corriente. A estos campos se les conoce como campos electromagnéticos.

Existen numerosas evidencias científicas y no científicas sobre los efectos de los campos electromágneticos en seres vivos. Algunos estudios sugieren que pueden causar reacciones negativas en la forma en que las células se reproducen, se comunican y crecen.

Estudios en laboratorio han revelado que los campos electromagnéticos pueden afectar el sistema biológico en el cuerpo de los seres vivos, causando alteración de la función de las células nerviosas, problemas con el sistema inmunológico, incrementando el riesgo de cáncer (leucemia, cáncer en el cerebro y en el pecho, principalmente).

La fuerza de estos campos disminuye con la distancia, por lo que en países desarrollados se habla de una distancia prudente, de principio de precaución y de una actitud de evitar campos electromagnéticos por prudencia.

Sin embargo, en México, se presenta una desmedida siembra de instalaciones eléctricas de alta tensión (subestaciones, plantas eléctricas y líneas de AT) sin pensar si se trata de zonas industriales o habitacionales, sin considerar al entorno, incluyendo a los vecinos, justificando dichas instalaciones con el hecho de no encontrar evidencias que demuestren la relación causa-efecto. Es inaceptable que esperemos la relación causa-efecto como único parámetro de verdad. Esto es una trampa, ya que por tratarse de seres humanos sería una falta de ética.

Sin embargo, algunas investigaciones demuestran la relación de asociación entre campos electromagnéticos y alteraciones biológicas e incluso cáncer.

Es importante mencionar que aún en estudios que dicen que no hay daño, al analizar la investigación nos damos cuenta qu sí existen evidencias de daño, pero estas no alcanzan el parámetro estadísticamente significativo (el número de personas con cáncer no les merece siginificación), pero SI hay casos con cáncer, biológicamente significativo.

Es terrible que la falta de planeación de algunos gobernantes e industriales para encontrar alternativas técnicas que les permitan crecer sin afectar la salud y el patrimonio familiar, puedan estar ocasionando tanto daño a nuestra comunidad.

Lo grave del asunto, es que hay proyectos que contemplan el desplazamiento de comunidades próximas a industrias, es decir, un desalojo de sus casas por diferentes presiones.

El Gobierno e industriales no aceptan el riesgo de salud, pues se afectaría la siembra indiscriminada de instalaciones de alta tensión próximas a zonas habitacionales a la que están acostumbrados en su práctica cotidiana, sin consultar a los ciudadanos.

Empresarios y políticos no tienen el hábito de tomar medidas trascendentales en su práctica política y económica, por lo que prefieren maquillar la realidad.

La experiencia de los vecinos que se oponen a la instalación de torres electromagnéticas es frustrante, pues visitan secretarías en municipios y el Estado, en un peregrinar desgastante, estéril en la mayoría de las ocasiones, en donde los funcionarios se concretan a recibir la información y depositarla en el cesto de la basura.

Es una estrategia para detener, retardar hasta donde sea posible, todo intento por hablar de posibles daños a la salud y al patrimonio familiar. Todo es en vano, pues ellos tienen sus planes y los realizan sin importar lo que las investigaciones científicas señalen o lo que los vecinos piensen.

Cuando existe alguna protesta pacífica de los vecinos afectados por la instalación de las torres de alta tensión, entonces usan la fuerza pública en su contra, pisoteando los más elementales derechos humanos. Si persisten los vecinos en su empeño, buscan los mecanismos jurídicos de intimidación a través del Ministerio Público, para encarcelar a los líderes, por defender su derecho a vivir sanos y en paz, haciendo triunfar al poder económico sobre la razón.

Lo más triste, al parecer casi todos tienen su precio, sin importar su credo político, religioso, ni posición socioeconómica, ¡Ay de aquél que no tenga precio, que sea honesto y que luche realmente por defender los derechos humanos! Ese, será amedrentado, perseguido y amenazado.

Por ello, hace falta la información a la comunidad, desarrollar la investigación y buscar la información nacional e internacional que nos permita proteger la salud de la población en un contexto de desarrollo industrial ordenado. Este es el propósito del presente artículo.

Publicado por la REVISTA GEN-T
Sociedad, Cultura, Salud y Política

Estudios avalados por la Universidad de Oxford


Berna, 7 de noviembre. Un estudio realizado por la Universidad de Berna llegó a la conclusión de que las torres de alta tensión en las inmediaciones de las viviendas elevan el riesgo de contraer Alzheimer, confirmó hoy la entidad académica. El riesgo afectaría a quienes viven hasta en un radio de 50 metros de la torre.

La investigación se basó en el estudio de 9 mil 200 casos fatales de Alzheimer registrados entre 2000 y 2005. En un 20 por ciento de estos casos, las personas habitaban dentro del radio mencionado.

Cuando las personas viven en las inmediaciones de una torre de alta tensión durante al menos 15 años, el riesgo de sufrir Alzheimer se duplica en relación al resto de la población, señala el estudio.


En cambio, quienes viven entre 50 y 200 metros de distancia del generador no se ven afectados, según la investigación.

Obsequia CFE luz a sus trabajadores

Por Vamos Mexico | 1:54 Horas | comentarios (0)

De la misma forma como ocurría en Luz y Fuerza del Centro, los trabajadores sindicalizados de la Comisión Federal de Electricidad gozan de amplios beneficios adicionales, como el consumo mensual gratuito de energía hasta por 350 kilowatt-horas al mes.


A pesar que Coahuila está lejos de ser una de las entidades más pobladas de la República, la CFE tiene una plantilla de 2 mil 652 trabajadores -314 contratados durante el último año-; con lo que coloca al estado en el sexto puesto entre las entidades con mayor número de trabajadores electricistas.

Las zonas coahuilenses con mayor número de trabajadores de la CFE son Piedras Negras y Torreón, donde se concentran dos terceras partes del personal que labora en esta entidad.

Por subsidiar la luz a sus trabajadores de la CFE en Coahuila, la paraestatal deja de facturar y cobrar más de 22 millones de pesos al año. De acuerdo a un documento que entregó la CFE al Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, la paraestatal pide que los trabajadores se ajusten a las normativas que garanticen el correcto uso de la energía eléctrica obsequiada.

Por ejemplo, la electricidad que se dota de manera gratuita no podrá ser revendida ni utilizada por personas que no vivan con el trabajador, ni para usos comerciales y cualesquiera otros que no sean los domésticos.
 
Arturo Estrada
Periodico Vanguardia
22-Noviembre-2009

“La Comisión Federal de Electricidad (CFE), en manos de su director, Alfredo Elías Ayub, está inmersa en la corrupción”, denunció el líder del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), Martín Esparza.

Aseveró que “el funcionario ha favorecido de manera ilícita a empresas trasnacionales del sector, como Techint, por medio de adjudicaciones de contratos”, y ahora prepara el terreno para que esta compañía opere servicios que ofrecía Luz y Fuerza del Centro (LFC), por lo cual “se va a llevar una buena tajada”.

Advirtió que la llegada de trasnacionales y otras firmas privadas a la prestación de servicios que ofrecía LFC afectará a los usuarios de tal forma, que habrá un “vendaval de aumentos a las tarifas de la luz”, y quienes antes pagaban un promedio de 300 pesos bimestrales “ahora pagarán 900”.

Esparza encabezó ayer un mitin frente a las oficinas centrales de Techint en la zona de Santa Fe, donde, acompañado por decenas de trabajadores y desde un improvisado templete arriba de un vehículo, informó sobre la serie de “anomalías” en que ha incurrido esta empresa con ayuda del director de la CFE.

Agregó que, por ejemplo, Elías Ayub ayudó a Techint a comprar la firma Tamsa en 70 millones de dólares, cuando su valor era de 800 millones.

Además, mientras esta empresa opera la estación Petacalco, la cual trabaja a 16 por ciento de su capacidad, el gobierno le paga como si produjera ciento por ciento, “gracias a una mochada, un arreglo económico con el funcionario”.

El dirigente señaló que el director de la CFE incluso ya reunió a los inversionistas de Techint con el presidente Felipe Calderón y amarró que la trasnacional opere varios servicios que prestaba Luz y Fuerza.

Lo anterior, además de una violación a la Constitución, se traducirá en aumentos para los usuarios domésticos, ya que esa empresa infla los costos.

“Una familia que pagaba en promedio 300 pesos de luz al bimestre, en adelante pagará 900 pesos. Esto es lo que se avecina, ése es el fondo de la extinción de LFC”, apuntó.

“El país no es del presidente Felipe Calderón. No puede hacer lo que quiera con esta nación. Está ahí para administrarla, pero la está malbaratando a las trasnacionales, quiere terminar de privatizar lo poco que quedaba de empresas públicas. Quiere dejar en las manos de unos cuantos el patrimonio nacional”, sostuvo.

Añadió que se han dado permisos de generación de electricidad a diestra y siniestra, para lo cual a los funcionarios no les importa poner a disposición de capitales extranjeros la infraestructura eléctrica que se levantó y construyó con dinero del pueblo.

A los propósitos gubernamentales, apuntó Esparza, está ayudando Alejandro Muñoz –líder de la oposición del SME–, a quien calificó del “peor traicionero que ha tenido el gremio” en toda su historia.

Señaló que Muñoz no sólo desconoce 100 años de lucha de la organización, sino que, al igual que los secretarios del Trabajo y de Gobernación, “apuró a los electricistas a que se liquidaran” y les está ofreciendo “la zanahoria” de que van a ser contratados en empresas que van a formar integrantes de su corriente.

Indicó que Jorge Sánchez, ex secretario del SME, es quien opera la formación de empresas “terciarias” para vender servicios a la CFE con trabajadores de Luz y Fuerza.

Demandó no olvidar que fue Sánchez quien permitió y avaló la modificación de la Ley del Servicio de Energía Eléctrica cuando era presidente Carlos Salinas de Gortarí.

En el mitin frente al edificio Actinver, que aloja las oficinas de Techint, el líder del SME también planteó denunciar a escala internacional la “corrupción” de Elías Ayub, “pues son innumerables y millonarios los negocios ilícitos que se amparan bajo la firma de este funcionario”.

Llamó a investigar 772 permisos otorgados a trasnacionales del sector de la energía eléctrica en el presente sexenio y en el de Vicente Fox –los cuales fueron a 20 años–, que dejan utilidades por cerca de 750 millones de dólares anuales a empresas como Repsol, Iberdrola, la propia Techint y muchas otras a las cuales se les permite generar electricidad con gas traído de Perú, que aun cuando es muy barato, lo cotizan aquí al precio internacional de Texas y así se les paga, “con cargo al pueblo”.

Patricia Muñoz Ríos


Periódico La Jornada

Jueves 19 de noviembre de 2009, p. 8


LA VERSION DE LUZ Y FUERZA






El doctor Denis Henshaw, de la Universidad de Bristol, ha publicado un artículo en la revista "The Times" donde asegura que las líneas de alta tensión pueden provocar leucemia infantil, cáncer de piel, cáncer de pulmón y depresión.

Asimismo, calcula que unos 60 suicidios al año en el Reino Unido tienen relación directa con la influencia de estas líneas.

Henshaw afirma que su país registra una media de 8 casos de leucemia infantil relacionados con el transporte de electricidad, 14 cánceres de piel, 400 casos de cáncer de pulmón, cientos de enfermedades relacionadas con la polución, 9.000 casos de depresión y hasta 60 suicidios.
Para el científico, los campos magnéticos que produce la electricidad son mucho más peligrosos que la electricidad en sí misma.

El doctor ha solicitado que se tengan en cuenta estos datos para que en el futuro no se edifique cerca de las líneas de alta tensión.


Lamentablemente, en los países menos desarrollados como los denominados “del tercer mundo”, vivir cerca de una de esas enormes torres con cables de alta tensión es más común de lo que se cree, basta con salir a cualquier punto del país, por ejemplo, para a lo largo del trayecto divisar decenas de ejemplo, lo peor del caso es que muy poca gente dispone de información que le alerte a buscar un mejor lugar para construir sus casas, por lo general humildes.

Precisamente hay una coincidencia increíble con la procedencia de los pacientes con esta condición de salud: la mayoría dan testimonio de haber pasado mucho tiempo viviendo rodeado de estos cables, muchos manifiestan su preocupación por otros problemas de salud que en ningún momento asociaban con esta fuente, pero que no niegan llegaron a pensar que eran demasiados en cantidad y variabilidad.

Mientras más sano sea el ambiente en el que vivamos, libre de la mayor cantidad de contaminantes posibles estaremos en mejor estado de salud.


La vertiente petrolera y la eléctrica del proyecto energético calderonista coinciden al menos en dos aspectos: privilegian exclusivamente el interés empresarial y, sobre todo, ofrecen una generosa porción del botín a un emporio de casa, el Grupo Energético del Sureste, el negocio de la familia del finado secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño

OAXACA, OAX., 01 DE JUNIO/ El grupo Grupo Energético del Sureste (GES), perteneciente a la familia del finado secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño Terrazo, es una de las empresas que desarrollan en esta entidad el segundo proyecto de generación de energía eólica más grande del mundo y que, mediante engaños, lograron que indígenas zapotecos y huaves del Istmo de Tehuantepec firmaran contratos en blanco a fin de rentar sus tierras a 100 pesos anuales por hectárea.



El Parque Eólico del Istmo de Tehuantepec es parte del Plan Puebla Panamá reactivado por el gobierno de Felipe Calderón, quien considera la generación de energía como una prioridad en el Plan Nacional del Desarrollo 2006-2012. Se planea que abarque un total de 120 mil 852 hectáreas, de las cuales, según la empresa española Preneal México, ya están rentando 40 mil.


GES se encargará de armar 6 mil aerogeneradores que producirán más de 5 mil megavatios (MW) de energía “limpia”: casi el doble de la capacidad eólica instalada en España (2 mil 836 MW) y Estados Unidos (2 mil 610 MW), y muy cercana a la de Alemania, la mayor del mundo con 6 mil 107 MW. Un MW equivale a un millón de vatios.


En el proyecto La Venta II, GES cobró 1.2 millones de pesos por montar cada aerogenerador, pero actualmente cobra 1.5 millones por cada uno en La Venta IV y el nuevo megaproyecto.


Como subcontratista, GES también da mantenimiento a las estaciones eólicas y asesora a las empresas sobre los sistemas de control del parque eólico en las subestaciones. Para ello, cuenta con 10 especialistas europeos y una cuadrilla de 20 trabajadores. Incluso tiene un cubículo dentro de la subestación eléctrica La Venta II, afirma un habitante del poblado, Alejo Girón.


Durante un recorrido por la zona, Proceso visitó la bodega que GES instaló en La Venta desde finales de 2004. Es una casa de una sola planta, ubicada en la calle principal del pueblo, donde permanecen estacionados varios vehículos de doble tracción con el logotipo del grupo.


Sin embargo, el trabajo de mantenimiento de GES no ha sido muy eficaz: a finales de 2007 se cayó un aerogenerador de La Venta I y las aspas de otro en la Venta II.


Además de ser la única empresa que maneja el montaje de aerogeneradores, GES se prepara con el fin producirlos; para ello adquirió 20 hectáreas sobre la carretera Mérida-Progreso, donde instalará una fábrica de torres eólicas de “última generación” (Proceso 1627).


En las copias de seis títulos de permiso de autoabastecimiento de energía eléctrica, cuya copia tiene Proceso, consta que las empresas –en su mayoría españolas– utilizarán dicha energía para su propio consumo y comercializarán los excedentes.


Dichas empresas iniciaron las gestiones para quedarse con los contratos en 2001, año en que Juan Camilo Mouriño asumió la presidencia de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados. “Ahí facilitó a las trasnacionales su llegada al istmo; todas hicieron antesala con él”, asegura Javier Balderas Castillo, abogado de la asociación Derechos Humanos Tepeyac, que lleva el litigio de 180 campesinos que desde diciembre de 2007 demandan legalmente la anulación de sus contratos con las empresas que desarrollan el megaproyecto.


Asesorados por Balderas, campesinos de Juchitán, Unión Hidalgo, La Venta, San Blas Atempa, Santo Domingo Ingenio, Santiago Niltepec, San Mateo del Mar y San Francisco del Mar integraron el Frente por la Defensa de la Tierra para impedir que se concrete lo que consideran un despojo de sus tierras.


Ellos denunciaron cómo las compañías Unión Fenosa, Iberdrola, Cisa-Gamesa, Eoliatec del Istmo, Preneal, Eléctrica Francia y Bii Nee Stipa, con ayuda de la notaria pública número 67, Aurelia Benítez Castillejos, obligaron a los indígenas a firmar contratos en blanco.


Según las copias de los contratos de arrendamiento firmados por los campesinos con esos emporios energéticos, las condiciones son muy similares y en todos los casos ventajosas para las empresas.


Por ejemplo, se estipula que la renta inicial por hectárea es de 100 pesos al año, y se ofrecen mil pesos por hectárea cuando el parque esté en operación. Además, se estipula que se pagarán entre 8 mil y 18 mil pesos anuales por aerogenerador y 13 mil 100 pesos por cada hectárea afectada con caminos.


El problema es que, para el pago, la empresa contabiliza estrictamente la superficie utilizada para el camino: 12 metros de ancho por 300 de largo, aunque a su paso afecte todo el terreno.


Además, se restringe el derecho de los campesinos al usufructo de sus tierras. De acuerdo con la décima quinta cláusula del contrato celebrado entre Cisa-Gamesa y Manuel Sánchez Castillo, “el desarrollador podrá ceder los derechos derivados de este contrato a sus filiales, socios, asociados o a las sociedades mercantiles que le sean convenientes (…). Si el propietario desea ceder los derechos (…) deberá recabar el consentimiento escrito del desarrollador o sus cesionarios, mediante las pruebas conducentes”.


El asesor jurídico Balderas Castillo indica que los campesinos tampoco pueden heredar o vender sus tierras libremente, ya que la empresa tiene preferencia.


Resistencia y represión:

A mediados de 1994 la Comisión Federal de Electricidad (CFE) puso en operación en el poblado de La Venta, a 30 kilómetros de Juchitán, la primera planta eólica en América Latina que se integró a la red de servicio público. Se trata de la central eoloeléctrica La Venta I, constituida por siete aerogeneradores de 225 kW (kilovatios) cada uno.


A partir de entonces se realizaron en esa planta mediciones precisas sobre el potencial de producción de energía en esta zona, que registra una velocidad promedio del viento de 25 metros por segundo y un factor de planta anual (días de viento) de 60%, muy superior, por ejemplo, al de California (25%).


Fue hasta 2002, al comprobar con datos de la CFE que la cantidad de energía producida por La Venta I era redituable, que la asamblea ejidal del poblado envió a su presidente de Vigilancia, Arturo Hernández, a solicitar que el organismo federal condonara los pagos por la electricidad consumida en la operación del pozo de la comunidad. En aquel entonces cada recibo llegaba por 5 mil pesos.


Hernández viajó con un grupo de ejidatarios a la Ciudad de México para entrevistarse con el director general de la CFE –Alfredo Elías Ayub–, quien no accedió a condonar el adeudo pero, aseguran los campesinos, a cambio prometió pavimentar siete kilómetros de calles en la comunidad.


Pero el funcionario no cumplió su oferta. Peor aún, a su regreso los ejidatarios enfrentaron 12 órdenes de aprehensión por obstruir vías generales de comunicación e instalaciones del gobierno federal.


“No se nos dio ni el agua ni el pavimento”, recuerda Alejo Girón Carrasco, habitante de La Venta, y asegura que este fue el comienzo de la represión contra los 362 ejidatarios y 100 posesionarios de la zona que no se resignan a perder sus tierras.


En los primeros meses de 2004 se planteó el proyecto La Venta II, inicialmente calculado en 2 mil 80 hectáreas, casi la mitad del ejido (que mide 5 mil 633 hectáreas). Sin embargo, como no logró reunir todas las firmas necesarias para el arrendamiento de tierras, la CFE se vio obligada a licitar nuevamente el proyecto, considerando sólo 850 hectáreas, entre las cuales quedaron 200 pertenecientes a campesinos que aún ahora se niegan a firmar. El contrato se le asignó a la empresa española Preneal México.


Por luchar contra la imposición de La Venta II, en 2004 la Policía Federal Preventiva (PFP) reactivó la orden de aprehensión que dos años antes se le giró al dirigente Arturo Hernández. Para entonces, las órdenes de aprehensión contra ejidatarios se elevaron a 72 y aún están vigentes.


Alejo Girón relata cómo se llevaron a cabo los que él llama “los negocios sucios de la energía limpia”:


“Las trasnacionales iniciaron el proceso para apoderarse de las tierras de La Venta II en septiembre de 2005. Para lograrlo ‘compraron’ al entonces comisariado ejidal, Carlos Antonio Ordaz, quien además de encargarse de convencer a quien se opusiera, falsificó las actas de asamblea de los ejidatarios para autorizar la entrada de las empresas”.


En el más reciente acto de oposición a esa planta generadora, el año pasado el exmilitar Manuel Santiago, de 56 años, bloqueó las instalaciones de la subestación de la CFE en La Venta II, armado con una pistola calibre 38 al cinto. Desesperado por rescatar las tierras de su familia, instaló cercas de alambre de púas en las dos entradas y vigilaba la subestación día y noche. Así estuvo una semana.


Habitantes de La Venta recuerdan que trabajadores de la CFE intentaban dialogar con él. Uno de ellos afirma que “también tuvieron que intervenir empleados de GES –la empresa de los Mouriño–, quienes tenían que dar mantenimiento a la planta y tomar datos de la cantidad de energía producida y trasmitida”.


Finalmente, la familia de Santiago lo convenció de que liberara las instalaciones.

Daño ecológico:

 En 2006 dos empresas, Eléctrica del Valle de México y Parque Eólico Bii Nee Xtipa, contrataron a la consultoría Sistemas Integrales de Gestión Ambiental (SIGA) a fin de que desarrollara la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA). La primera empresa requería del documento para formalizar su proyectos de La Mata, con 75 aerogeneradores, y el segundo para la operación del propio parque en La Ventosa, Juchitán.

El problema es que para elaborar ambos documentos SIGA utilizó como machote el proyecto “Terminal de Almacenamiento y Distribución de Gas Licuado de Petróleo”, ubicado en Veracruz, cuando el estudio ambiental debió realizarse en Oaxaca, afirma Sofía Olhovich, investigadora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

Agrega que el istmo es el corredor migratorio de aves más importante del mundo, con registros de 690 mil aves rapaces que pasan diariamente por ahí, a una altura de entre 60 y 400 metros (según la página 302 de la MIA correspondiente a La Venta II). Así, el proyecto eólico constituye para esas aves un grave riesgo de colisión porque los aerogeneradores miden casi 50 metros de alto.

Igualmente, las obras de La Venta IV están desfigurando la zona, ya que constantemente el nivel del agua sube casi a la superficie. Cuando los constructores no pueden controlarlo, abandonan la zona ya perforada y comienzan a preparar otra.

No es todo. Para llegar a La Venta IV es necesario recorrer aproximadamente 40 kilómetros de terracería. Los camiones de volteo que continuamente pasan con material hacia el poblado La Venta provocan tal polvareda que una gruesa capa ya cubrió más de 100 hectáreas de pastizal, ahora inservibles para la alimentación del ganado y la fauna local.


Manuel Carrasco, propietario de 34 hectáreas de pastizal, se negó a firmar el contrato de arrendamiento. “Esta parte de La Venta es una zona de productores de leche (con una cuota de 12 mil litros diarios), pero a partir de que empezaron los trabajos (del proyecto La Venta IV), los ganaderos están optando por vender sus reses. En mi caso tengo que comprar pacas de alimento, pero me resulta muy caro”, se queja.


En el municipio de Juchitán, donde también se instalan aerogeneradores, una de las principales opositoras al proyecto es Faustina López Martínez. Entrevistada en el patio de su casa, dice que su cuñado Celestino Bartolo la convenció de firmar, ya que “a él le dijeron que era un programa similar a Procampo”.


La señora López habla zapoteco. Auxiliada por un traductor explica que ella posee tres terrenos, de 6, 7 y 13 hectáreas, que le rinden 24 carretas de maíz y 24 de calabaza. Después de la cosecha vende como pastura lo que queda en el terreno.


Cuenta que a su casa llegaron “el licenciado Felipe y su esposa Aurelia Benítez Castillejos” (la notaria pública 67). En su mismo patio, dice, la pareja trató de convencerla para que entrara al proyecto. Más tarde llegaron dos jóvenes de la empresa Unión Fenosa, la subieron a un coche y la llevaron a Tehuantepec, donde le dieron una hoja. “El papel estaba en blanco. No había ninguna letra. Ahí firmé”.

Sólo después de eso le dijeron “que recibiría mil pesos al año por cada terreno” y ella se dio cuenta del engaño. Entonces empezó su lucha por conservar sus tierras.


 Odilón Santiago Martínez, propietario de seis hectáreas en Juchitán, vive de lo que produce: sandía, melón, calabaza y maíz. A él también lo fueron a buscar a su casa para que firmara el contrato.


Un trabajador de Porfirio Montero, quien anduvo convenciendo a los pobladores le rentaran sus tierras a Unión Fenosa, le dijo que le iban a dar dinero para trabajar las tierras. “Ahí mismo firmé el contrato –admite el campesino–; me dieron 2 mil pesos por las seis hectáreas. Pensé que era el programa Procampo”.


Con trabajos, explica en español que nunca ha tenido copia del contrato.


–¿Qué va a hacer si la compañía decide venir a instalarse?


–No le voy a dar permiso de entrar. Ya firmé, pero aunque me den 50 mil pesos, ya no los quiero.

A unas horas de Juchitán, en el poblado de Unión Hidalgo, trabajan las siguientes empresas: Cisa-Gamesa en el norte, Preneal en el sur y Unión Fenosa en el oeste. Aquí los campesinos fueron engañados por coyotes como Juan Bartolo, contratado por las empresas. Él dijo que éstas les iban a dar 1.3% del ingreso bruto por la generación de energía eólica a los pobladores. Veinte de los que firmaron el contrato ahora demandan que se anule. La mayoría de ellos no saben leer ni escribir y menos firmar; sólo ponen su huella dactilar.

Uno de esos campesinos es Perfecto Vázquez, quien en septiembre de 2004 signó el contrato por la renta de sus 47 hectáreas, en las que mantiene 120 cabezas de ganado y obtiene 140 litros de leche al día. El rancho le da 400 pesos diarios, y la venta de ganado 80 mil al año. Por ese terreno Vázquez cobró 12 mil 600 pesos en tres años, o sea 268 pesos anuales por hectárea.

“Nunca me dieron contrato –asegura–, sólo hojas en blanco del libro de la notaria Aurelia Benítez. Como éramos muchos, nos dijo: ‘¡Firma aquí, luego lo rellenamos’. Al año me trajeron un contrato. Aunque no le entiendo bien, me di cuenta de que me iban a chingar. (Creí que me iban a pagar) por las 47 hectáreas que pasara el camino, pero no, si el camino es de un total de 400 metros cuadrados, ni media hectárea voy a cobrar”.

Como empieza a trabajar a las 3 de la mañana en el cuidado de sus animales, llega agotado a su casa al medio día. A la una de la tarde, mientras descansa en su hamaca, advierte que las empresas españolas “no van a entrar. Si me matan ahí, que me maten, pero me voy a llevar a unos dos o tres por delante”.

Sin embargo, tiene el semblante triste y una mirada evasiva que trata de contener las lágrimas.

Beneficio empresarial:


En la comunidad huave de San Francisco del Mar nadie ha firmado el contrato, pues aseguran que los aerogeneradores invadirán 2 mil 500 metros de playas. También se negaron San Mateo del Mar y Niltepec. En esta última comunidad los emporios energéticos tratan de rentar 2 mil hectáreas, afirma Santiago Cruz Núñez, presidente de bienes comunales.

Por el contrario, San Dionisio del Mar y Santa María del Mar, otras comunidades huaves, ya firmaron contratos con algunas de las empresas mencionadas.

Con quien el Grupo GES y las empresas españolas no tienen problema alguno es con la Comisión Reguladora de Energía (CRE), que en el título número E/531/AUT/2006, otorgado a Eurus, señala en la “condición” tercera:

“La energía eléctrica que genere la permisionaria deberá destinarse exclusivamente a la satisfacción de las necesidades de autoabastecimiento de energía eléctrica de sus socios”, en este caso 14 plantas de Cemex México, Inmobiliaria Río La Silla y TEG Energía.

También deja abierta la posibilidad de que Eurus extienda el servicio a Cales y Morteros Porter y Porter y Control Administrativo Mexicano. Este título autoriza 300 aerogeneradores para generar 876 GWh al año (un gigavatio equivale a un millón de kilovatios-hora).

El permiso número E/322/AUT/2005, otorgado a Eoliatec del Istmo, asienta que sus socios son Compañía Siderúrgica de California, Eoliatec de México, Eoliatec del Istmo, Fimex, Portola Packagind Inc. México, Productora de Hierro Maleable y 13 empresas más. Este permiso comprende 124 aerogeneradores con capacidad total de 163.68 MW, con una producción estimada de 573.4 GWh al año.

El permiso E/548/AUT/2006, concedido a Bee Nii Stipa, le autoriza 31 aerogeneradores para producir 100.130 GWh al año. Esta energía será canalizada a seis plantas de la Cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma, así como a Famosa Monterrey, Plásticos Técnicos Mexicanos, Panamco Bajío, Panamco Golfo, Propimex e inmuebles del Golfo.

Así mismo, uno de los primeros permisos emitidos, el E/070/AUT/98, permite a la empresa Fuerza Eólica del Istmo instalar 60 aerogeneradores para producir 150 GWh, principalmente destinados a la Cooperativa Manufacturera de Cementos Portland La Cruz Azul, Fuerza Eólica y diez compañías más.

A su vez, Vientos del Istmo –gracias a su permiso E/AUT/2005– vendió su producción de energía a 87 tiendas Soriana en todo el país, a 35 sucursales de Desarrollo Lácteo S.P.R. de R.L., Almerimex, Automercadeo de México y The Original Mexican Jean Company.

 El último de los permisos de los que Proceso obtuvo copia, el E/575/PP/2007, está a nombre del Instituto de Investigaciones Eléctricas y ampara tres aerogeneradores con capacidad para generar 21.9 GWh. Esta energía es la única que se venderá a la CFE para integrarla a la red de servicio público, según consta en la primera condición del documento.


Patricia Dávila /Proceso

PROYECTO OAXACA

Por Vamos Mexico | 15:52 Horas | comentarios (0)

El proyecto que existe en el estado de Oaxaca de la creación de parques eólicos generadores de electricidad es un ambicioso pero muy loable poryecto para engrandecer el territorio nacional, nuestro compromiso como mexicanos es velar que los contratos otorgados a Iberdrola Renovables, no sea una expropiación disfrazada, asi mismo cuidar que el aumento de la infraestructura necesaria para la distribución de la energía generada, sea a traves de pagos justos en las indemnizaciones que se tendrán que realizar a los afectados del paso de Lineas de Alta Tensión.

Un avanze del proyecto eolico




Video VM

Por Vamos Mexico | 21:05 Horas | comentarios (0)


VAMOS MEXICO



Es un Despacho interdisciplinario perteneciente a la Sociedad Civil que se a especializado en la defenza del pueblo mexicano en contra de las arbitrariedades cometidas por Organismos Descentralizados de Gobierno Federal (paraestatales) como Petróleos Mexicanos, Comisión Federal de Electricidad, Caminos y Puentes Federales, etc.

OBJETIVOS: Utilizamos los recursos juridicos existentes para la celebración justa de Contratos de Servidumbre legal de Paso. En casos de limitantes de uso de suelo, procuramos una justa remuneración en los casos de que sea inevitable una expropiación de bienes en beneficio público y promovemos una valoración y pago justo en las operaciones de compra venta en donde interviene el Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (INDAABIN)


FORMA DE TRABAJO: Conocemos la situación economica en Mexico, conocemos que hay muchas personas que han tratado de lucrar con los problemas ajenos, Conocemos que muchas veces se a tratado de politizar estos problemas. Nosotros no representamos ningun partido, religión o estatus social, trabajamos con la confianza de nuestros clientes. Si tu confias en nosotros, nosotros tratamos de corresponder a esa confianza al trabajar y promover tu asunto SIN COBRARTE antes de que se haya ganado.


Si logramos hacer que la empresa Paraestatal pague la indemnización justa por las limitantes de uso de suelo, entonces cobramos los honorarios que según acuerdo consideres justo. Si no logramos nada, no pagas nada.





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Por Vamos Mexico | 15:04 Horas |





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